Archivo de la etiqueta: Mr.Scrooge

Formas de ser -Mr. Scrooge

Cançó-de-Nadal-A

 

 

 

 

 

 

 

Recuerdo como si fuera ayer mismo la noche de reyes de 1952, tenía 10 años, esperé a que el silencio dominara en toda la casa, a oscuras en mi habitación intuí que mis padres ya dormían, habían esperado hasta última hora para poner los regalos en la sala de estar.

Aguantando la respiración, podía escuchar el más leve sonido, pero todo estaba en calma y oscuro, me deslicé silenciosamente de mi cama, igual que hace «La sombra» mi héroe de novela, que es el rey de la noche y azote de los malvados.

Sin hacer ruído, conseguí unas cerillas en la cocina, un poco de luz penetraba en la sala de estar por el balcón de la calle proveniente de las farolas, con movimientos lentos y controlados penetré en la sala donde había un tresillo, y sobre él podía adivinar el perfil de paquetes forrados con papel de embalaje, el silencio sólo fue roto por el batir de palmas llamando al sereno, pero eso era en la calle, al poco rato se oyó el bastón del sereno picando en el suelo adoquinado, unas palabras y un portazo, luego el sereno alejándose golpeando su bastón, y silencio.

Me atreví a encender una cerilla y al momento pude tener una visión general del panorama de regalos, por su forma y tamaño intuí de que se trataban, bufanda, calcetines, pañuelos, algunos guantes… entonces descubrí a un lado un patinete, un patinete enorme, me acerqué, era de madera y noté que la pintura aún estaba tierna, ni me gustó ni me disgustó, lo dejaría para otro rato y con más luz.

Yo buscaba juguetes, algo que me sorprendiera, cuando de pronto descubrí la pequeña librería, casi me quemo con la cerilla, prendí otra y me acerqué, era preciosa, sería de unos 80 x 80 x 15 cm , de madera,  con dos puertas acristaladas y tres estantes casi llenos de libros, me emocioné y quise llevármela a mi habitación perto pesaba demasiado para mí, entonces se me ocurrió un plan. Sigilosamente saqué todos los libros de los estantes , unos 30, monté a oscuras el mueble sobre el patinete y con mucho cuidado, sorteando muebles, lo llevé a mi habitación , cargando con los libros y cerrando la puerta, encendí la lamparilla de noche para observar mi tesoro.

Desparramé los libros sobre la cama y con avidez leí los títulos, la colección me parecía un lujo, se llamaba Editorial Araluce, y eran los títulos famosos de la literatura universal adaptados para los niños, además con ilustraciones fantásticas.

Mis ojos repasaban los títulos: Historias de Wagner, Cuentos de Hofman, Robinson Crusoe, Raimundo Llull, uno me llamó la atención por la ilustración de la portada, por el título y su autor, Canción de Navidad, de Charles Dickens.

Aparté cuidadosamente a un lado los libros de encima de la cama, y me acurruqué entre las mantas para leer, a la llegada del segundo espíritu mis ojos se cerraban a pesar de mi interés por saber que le pasó a Mr. Scrooge con el espíritu de las navidades presentes.

Lo poco que quedaba de la noche la dormí con la luz abierta, los libros desparramados y la Canción  de Navidad en mi almohada.