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Formas de ser (4)

Literatura en el cine

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Generalmente, las obras literarias llevadas al lenguage cinematográfico decepcionan, poco o mucho, ¿ cuáles son las causas ?.

En la confección de un guión cinematográfico, el guionista plasma las acciones, situaciones, diálogos con lenguaje visual, determinado por el encuadre de la cámara. Él siente, vive e imagina  todos los elementos del desarrollo de la escena, espacio, tiempo, atmósfera, luz, gesto, palabra, sonido, música, que luego cada profesional desarrollará técnicamente para poder ser registrado analógica o digitalmente, de forma que cada elemento descrito en el guión tenga presencia en el momento del rodaje.

La coordinación y armonización del equipo realizador y técnico, bajo las ordenes de la dirección artística y el director general, determinarán que el espectador entre o no en la película, que participe y comparta con la emoción el relato fílmico, y que el resultado final sea una creación que podamos definir como artística.

Este resultado es más factible cuando se parte de un guión cinematográfico, que además tiene el componente de que los futuros espectadores no conocen previamente el guion, como mucho una pequeña referencia del tema o sinopsis .

En cuanto a una película basada en un tema literario, novela, teatro, etc., es posible que de antemano el público haya leído la obra y  ya tenga su versión estética o conceptual del tema.

La palabra escrita sugiere imágenes al lector, imágenes debidas a sus vivencias, y éstas subjectivizadas por por su estado emocional y cultural, aquí reside la gran fuerza de la literatura, que cada lector vive la obra literaria según su forma de ser.

Por ello, al visionar un film de base literaria, puede ser muy fácil que la idea que se había formado sobre el tema, no coincida ni con la estética ni con el planteamiento propuesto por el realizador.

Ante esto, cuando uno va al cine a ver una película de este tipo, la mejor posición es ir abierto a conocer que otro punto de vista nos ofrece el director, que aspectos no hemos descubierto nosotros, y sobretodo no esperar que se plasme en la pantalla nuestra personal visión iconográfica. De esta forma, es posible que nos congraciemos con la película e incluso podamos decir: «Me gusta su punto de vista, aunque no sea como yo lo veo».