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Espacio escénico-Nace un nuevo teatro

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Si el nacimiento de una criatura es un motivo de alegría y de esperanza, el nacimiento de un nuevo local para teatro es para mi un acontecimiento de orden superior, por lo que conlleva  el disponer de un espacio para la creatividad teatral.

La villa de Castellbisbal tendrá este alumbramiento, se trata de un complejo edificio llamado “Els Costals” donde se albergará una biblioteca, sala polivalente, bar, despachos de cultura y el espacio escénico.

Por lo que me atañe, sólo resaltaré el espacio escénico, sin menosprecio de los otros espacios, y creo que comprenderéis mis motivos.

Por parte de la Regiduría de Cultura y Bienestar Social del Ayuntamiento de Castellbisbal, recibí la invitación de visitar las obras de este edificio singular, ya que antes de la construcción me interesé por conocer los planos del proyecto, al hacerse pública esta obra.

Dado que he vivido la experiencia de conocer teatros de nueva planta como profesional de la escenografía, cada vez que se anuncia un evento semejante, se me enciende una pequeña lucecita de alarma, debido a algunas amargas experiencias (no siempre, gracias a Dios) de ver el resultado de la inexperiencia o prepotencia de algún (no todos) arquitecto al diseñar un teatro.

Para que nos entendamos rápidamente sólo tenéis que observar el diseño de algunas plazas públicas y su utilidad, donde predomina el “diseño” por encima de todo, plazas duras, sin sombras, pérgolas que no resguardan del sol ni de la lluvia, etc. etc.

Pues esto aplicado al teatro es más dramático, pues el espacio escénico tiene unos condicionantes de seguridad, acústica, visualidad, de dinámica espacial, dinámica estructural, utilidad, en fin. No en vano, el edificio teatral ha heredado experiencias de siglos de investigación, hasta lograr un cuerpo estructural capaz de dar respuesta a infinidad de montajes escénicos de diferentes propuestas dramáticas.

Y para diseñar un edificio teatral hace falta conocer un mínimo el teatro por dentro, haberlo vivido, y a través de la experiencia viene la innovación.

Podría llenar hasta mañana detalles de barbaridades cometidas en nombre del “diseño”, pero no es ese mi propósito en este momento, igual en otra ocasión ofreceré un catálogo de estupideces realizadas en nombre de “ser diferente a la hora de diseñar”.

Antes de empezar la visita y mientras nos daban un casco protector, calmé mis pre-juicios y decidí estar neutro ante lo que me podía encontrar, aunque por los planos que había visto ya tenía cierta tranquilidad.

Guiado por el arquitecto Manuel Parés, el aparejador Salvador Segura y acompañado por el regidor de urbanismo Albert Matallanas, iniciamos la visita, al poco de hablar con el arquitecto me di cuenta que conocía el teatro y su terminología, por lo que me tranquilicé y a medida que avanzábamos por los diferentes espacios fui conociendo la capacidad creadora de Manuel Parés.

Fue emocionante pisar las tablas del escenario, correctamente dispuestas en “trapas” que pueden desmontarse si es preciso, y comprobar que la caja escénica cumple los requisitos de  teatro a la italiana, con el clásico telón en guillotina, también a destacar los anclajes de iluminación, disimulados y accesibles en el techo de la sala, sobre platea, y todo el equipamiento de camerinos, almacén, cabina de sonido, y la entrada con montacargas al escenario directo desde la calle.

En fin, que uno nota que la criatura que nacerá sera de lo más sano, sólo falta ahora que los vecinos de Castellbisbal sepan rentabilizar este espacio, llenándolo con el calor de su presencia y actividades creadas aquí mismo.

Agradezco la amabilidad de Manuel Pares en sus explicaciones y más le agradezco su sensibilidad a la hora de diseñar un espacio escénico con la corrección con que lo ha hecho, por no mencionar los otros espacios como la biblioteca, que es un derroche imaginativo tanto en concepto espacio, en lo visual y lumínico, de forma que cuando penetras en su estructura estás en otra dimensión apartado de lo cotidiano, pero no por ello menos práctico.

Por ello deseamos “Mucha mierda” como decimos en el argot teatral.