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Formas de ser – 15-M. Seguimos aquí !…

15-M

 

 

 

 

 

 

 

Dicen que el costo de limpiar la Plaza de Catalunya ha sido de 120 heridos, no precisamente con escobas, y que al marcharse los de  la “limpieza” los indignados con esta formas de limpieza y demás cosas, retornaron con más fuerza a ocupar este lugar ciudadano que es público y al que incluso yo aporto un dinero para que esté limpio, pero denuncio esta extravagante y brutal forma de limpiar, sin ser consejero de interior, estoy seguro que yo y muchísimas personas habríamos encontrado una forma mucho más práctica a la hora de controlar la higiene y la limpieza, suponiendo que ese fuera realmente el motivo.

Pero a mi edad, me huelo que los motivos son otros y creo que los acierto.

Bueno, veamos aspectos más positivos. El día después de la brutal carga policial, fuimos Isabel (mi esposa) o si queréis (yo soy el marido de Isabel) y yo del pueblo donde vivimos a Barcelona a compartir un rato con las personas que forman el movimiento 15-M.

Me emocionó ver como se reunían por grupos en asambleas para discutir los diferentes temas sociales, la presencia, el estar, la actitud en las reuniones es impresionante, los temas son tratados con seriedad y en profundidad, y al estar en medio de esta multitud el nivel de sonido es increíblemente bajo, se respira tranquilidad y el trato es afable.

Me dio el ramalazo de hacer algo por estas personas, y al ver como unos niños hacían manualidades sobre una moqueta guiados por unos jóvenes, pensé que podríamos ofrecer lo mejor que sabemos Isabel y yo, contar cuentos o mejor cuentos con títeres. Nos acercamos al área de educación y en un tenderete fuimos atendidos por unos jóvenes atentos y sonrientes, hacía tiempo que no he sido tratado de esta forma (os aseguro que no exagero), les ofrecimos  hacer una actuación a la mañana siguiente, la respuesta fue: “¡fantástico!”, convenimos el espacio y nos preguntaron si necesitábamos algún tipo de material y nos dieron las gracias.

Esta mañana de domingo amaneció medio nublada, creí que sería mejor por el calor, quedamos con unos amigos para que nos ayudaran a descargar la furgoneta, y como por arte de magia, el destino o lo que sea, encontramos un aparcamiento sin pagar muy cerca de la plaza de Catalunya.

Montamos el teatrillo, preparamos los muñecos y nos pusieron en el suelo una moqueta para sentarse los niños, cuando estuvo todo listo hice un redoble de tambor para llamar la atención y un grupo de personas que no atiné a ver me pidieron por favor que no hiciera ruido pues estaban en plena asamblea, todo ello sin estridencias y con amabilidad, se me subieron un poco los colores de no haberme fijado en que había una reunión, en otro contexto ya habría tenido bronca.

En poco tiempo se sentaron unos niños en la moqueta  y los padres detrás y aguardaron pacientemente a que acabara aquella  reunión,  y a los pocos minutos  empezamos la función.

Caía un sol de justicia, pero los espectadores aguantaban, mientras unos jóvenes repartían raciones de agua a los asistentes, y la obra se deslizaba como un río por un valle, cuando de repente me despertaron los aplausos y con sonrisas nos daban las gracias.

Dejamos el espacio a otras personas que ofrecían unos juegos con pompas de jabón, y mientras, con mis amigos ayudantes, nos tomamos unas tubos de reconfortante cerveza.

Luego hicimos otro pase, esta vez en un rincón con un poco de sombra y colorín colorado este cuento se ha acabado.