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Formas de ser – Descubrir el silencio

El saber de la existencia de algunas cosas no implica tener conocimiento de ellas, por ejemplo, cualquiera puede describir lo que es montar en bicicleta pero otra cosa es saber montarla y además sacarle un rendimiento, viajar, competir, pasear.

También podemos hacer una descripción del silencio, pero otra cosa es vivirlo.

Por costumbre siempre me ha acompañado en mi trabajo la música como fondo (generalmente clásica)  mediante el aparato de radio, de forma que ni el volumen ni el tipo de música interfirieran en la atención en lo que estaba haciendo, y os aseguro que la combinación es de lo más agradable.

Aceptando como hecho natural que las personas evolucionan, las costumbres propias no deberían eternizarse, y en ese sentido algo he descubierto últimamente y ello me ha motivado hacer este post.

Para nada puede interesarle a alguien que yo haya aprendido hace pocos días a ir en bicicleta  y sería estúpido hacer un post con esta noticia, pero descubrir el silencio va mas allá de lo personal, y por ello os invito a experimentarlo, pues es muy gratificante y abre un abanico de nuevas experiencias.

Últimamente notaba que en determinados momentos el fondo musical de la radio me molestaba e hice algo nuevo, la apagué, así de sencillo, y algo cambió, aumentó la percepción de lo que hacía y me invadió una tranquilidad pocas veces vivida, como estando en otra dimensión. Decidí ahondar un poco más en este descubrimiento y aplicarlo a otras actividades cotidianas, como por ejemplo al atardecer, en vez de sentarme ante la televisión para acallar mis pensamientos, abrí el balcón de mi habitación y en un sillón playero me puse a contemplar en silencio, dejando que los sonidos naturales dibujaran ese momento del atardecer, junto con el cambiante color de cielo y nubes en su ocaso, otra vez aparecía la sensación de placidez.

Otra forma de aplicar el silencio en compañía de otras personas es como con el aparato de radio, desconectar, apagar los pensamiento mientras la otra persona te habla, sencillamente escuchas en silencio, sin respuestas previas o preconcebidas, y descubres como la conversación se encamina  fuera de lo convencional y sin esfuerzo participas más activamente en ella.

El ruido es una contaminación que impide el desarrollo armónico de uno mismo, ruido son los pensamientos incontrolados, los miedos imaginados, los condicionamientos culturales y creencias impuestas, el silencio es una puerta abierta al conocimiento, a la experimentación, las personas de pocos recursos de autocontrol utilizan el ruido para calmar sus pensamientos (a todo volumen ritmos machacones en el coche, un solo tipo de música, gritos rituales en espectáculos deportivos e incluso políticos). El ruido organizado es como una droga auditiva que crea  la sensación de ocultar angustias e incapacidades para afrontar la vida cotidiana.

Practicar el silencio no tiene efectos secundarios y es muy económico, todo consiste en buscar el momento adecuado para ello, pero buscarlo, probarlo y ya está.

Formas de ser – Otra abuela por favor…!

No hace falta ensalzar la figura de los abuelos, amor, ayuda, experiencia… en fin, casi todos hemos vivido y reconocido su aportación al núcleo familiar, pero el otro día presencié los efectos que producen la ignorancia, el amor mal entendido, el ser de pocas luces.

Por determinados motivos, tuve que pasarme un par de horas sin poder hacer nada más que esperar. Ante esto, decidí buscar cobijo en un parque público con sombra abundante de los árboles, suelo tamizado de gravilla y aparatos varios para los niños. Desde el fresquito banco me dediqué a observar a las personas que animaban el parque en este mediodía primaveral.

Un abuelo canoso, sentado junto a dos nietos, y otra abuela de pie controlando al suyo. Los tres niños, de entre año y medio a dos, sentados alrededor de un cubo, el cual llenaban con gravilla. El abuelo, muy tranquilo, dejaba hacer. La abuela controladora no estaba relajada, siempre guardando metro y medio de distancia de su nieto fuera donde fuera. El niño cogía el cubo y a los otros dos parecía que no les importaba y seguían con sus paletas amontonando gravilla. El abuelo, con cara risueña, los miraba. La abuela controladora reñía al niño por haber cogido el cubo, se lo arrancaba de las manos y lo ponía otra vez en el centro de los tres. Este juego de coger y ponerlo otra vez en medio se repitió unas veinte veces seguidas, con insistencia de ambos, el niño y la abuela. Todo ello con una serie de consideraciones educativas, como «niño no seas malo» «niño que te pegaré» «niño tienes que compartir» «niño, niño, niño…». El niño, que estaba en una zona de sombra, llevaba un gorrito con visera y se lo quitó y la abuela controladora ponía en su sitio cubo y gorrito, total como una danza repetitiva de quita y pon. La gota que rebasó en vaso fue cuando el niño se puso una piedrecilla en la boca. La abuela controladora se creció en su imposición de formas y reprimendas orales. El niño, supongo que harto, se levantó del grupo y se puso a caminar. La abuela detrás con las manos preparadas por si acontecía algo inesperado y a un metro y medio del niño fuera donde fuera. Puede que para seguir experimentado los límites, de cuando en cuando el niño cogía una piedra y se la introducía en la boca. Junto con un violento despoje de la piedra, apareció repetidamente la palabra «caca», «niño caca, esto es caca» «levanta, caca». El niño seguía su deambular hacia una pista de cemento para patinar que estaba vacía y sobresalía un palmo del suelo de la gravilla. El niño se encaramó a la pista con acompañamiento de fondo de «te vas a caer» «no seas malo» junto con imposiciones de gorrito, repetidos golpes de mano  y la letanía de «que malo eres» «no te voy a querer», etc. etc.

Bueno, cuando me di cuenta del grado de indignación que yo tenía me levanté y me marché para olvidar aquella sarta de comportamiento estúpido y pensé que aquella criatura merecía pedir: ¡Otra abuela por favor!

Formas de ser – Bueno…ya estoy aquí, sigamos

En el anterior post, mi yerno y amigo Aleix (capsule2.net/blog) incluyó un escrito redactado desde el mismo hospital, que le pasé para que lo colgara, pensando que pasaría no sé cuanto tiempo alejado de mi querido blog.

Bueno… ya estoy aquí, sigamos.

Ante todo agradecer las llamadas, correos, comentarios de mis amigos invisibles (algunos tienen rostro) que se interesaron por mi estado de salud, que me daban ánimos, energía.

Mi agradecimiento es infinito.

Este domingo 16 de mayo celebro mi segundo nacimiento, el primero un 1 de abril de 1942, el segundo un 29 de abril del 2010, por lo tanto hoy celebro mis primeros 18 días de nueva vida, y para que veáis el nuevo aspecto que tengo, que mejor que una foto de ahora mismo (me gusta mostrarme en fotos, ¿se nota?)

Estoy más que bien en cuanto a ánimos, en lo físico todo funciona correctamente, pero este querido cuerpo no me sigue, me dice que vale, que más despacio, que antes de poner un paso delante de otro me lo piense, que el mundo no está para comérselo, sino para saborearlo y sobre todo que cuente con él antes de hacer nada, pues nada… haremos caso al cuerpo y descansaremos.

Dado que trabajar en el blog no exige grandes esfuerzos físicos, me servirá para controlar mis impulsos de hacer cosas y mantendrá mi mente despierta, y es una forma más de estar en contacto con amigos.

Bueno despacito , pasito a pasito y nos vemos…

Gracias a todos

Noches de San Juan, noches en la UCI

Por suerte, y no me gusta utilizar esta palabra, yo estaba en el hospital para que me miraran el dolor de brazos y pecho, y entonces sobrevino el infarto.

No me enteré de nada, como si durmiera, todo oscuro, y en un momento dos rostros cerca de mi cara que decían: “Ya despierta”, me enteré que estaba en la UCI (¿??)……. del Consorcio Sanitario de Terrassa (que es público).

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Estar de paciente en una UCI es toda una experiencia. De entrada, estás prácticamente inmovilizado por infinidad de catéteres metidos en ti, cables, tubos, electrodos, que son como cordones umbilicales que te unen a un monitor o a una bomba de fusión. El monitor te controla el ritmo del corazón, y varias cosas más que no sé, y la bomba te dispensa la medicación y programa la dosificación y tiempo. ¡Vaya, de ciencia ficción!

Una vez has tomado conciencia de quien eres y lo que ha pasado, a uno le viene la pregunta “Bueno, ¿y ahora qué?”… Pues nada… eso… hacer nada, es tiempo de inacción, y dejarse llevar por el magnífico equipo sanitario de esta planta. ¿Y mientras…? Bueno, algo puedes decidir, te queda el recurso de tu mente, de tu ser interno, pues quedan los miedos, las historias que uno inventa… y para ello tiene varios recursos y existen muchos libros y técnicas de relajación, autocontrol emocional, etc…

Inmóvil, el ventanal de la habitación a tus espaldas, frente a ti una cristalera, una puerta y un reloj de lo más lento que he visto.

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Formas de ser – Real o virtual…?

Estoy feliz porque aún tengo la capacidad de asombrarme de la  forma de ser de algunas personas, que dezconozco, que son anónimas, que no las he visto nunca, y sin embargo tienen una relación conmigo aunque sea virtual, dicho de otra manera, nos conocemos a través del ordenador.

Me fascina que este medio me proporcione el contacto con  personas o con la forma de ser de otros seres humanos que decidieron conectar conmigo,  y que con cuatro palabras notamos una afinidad, un algo en común, sin el recurso de la apariencia física para tener datos de referencia.

Hace muy poco recibí un email de una persona que se ofrecía para corregirme la ortografía de los textos teatrales que ofrezco en el blog, una oferta con mucho tacto para que no me molestara el hecho de admitir que mi ortografía no era de notable, a pesar del corrector ortográfico del mismo ordenador.

Naturalmente, no me lo tomé a mal, todo lo contrario, sentí agradecimiento y cierta emoción al constatar de que existen personas que ofrecen soluciones, son solucionadoras, en contraposición a otras que crean problemas.

No es la primera oferta que recibo de este tipo, otra persona me tradujo al inglés la adaptación a teatro juvenil de «La canción de Navidad» de Charles Dickens, que también ofrezco en el blog.

¿ Real…virtual…? Esta relación sólo tiene de virtual el medio, la forma, el contenedor… pero el fondo, el contenido, la intención es totalmente real.

Es cierto que el ordenador ha cambiado la forma de comunicación, es más cómoda, más rapida, y amplia al infinito la expansión de nuestros mensajes, y como la vida misma, hay cosas positivas y otras negativas.

Por experiencia, he aprendido que abunda mucho más lo positivo que lo otro, lo positivo es más anónimo, no se hace notar tanto, no tiene que levantar la voz para ser escuchado.

Y sumándome a la actitud de esas personas que me ayudan, formando un equipo no estructurado, me digo: «Ya que hacemos cosas, hagámoslas bien… y si es posible, mejor».