Noches de San Juan, noches en la UCI

Por suerte, y no me gusta utilizar esta palabra, yo estaba en el hospital para que me miraran el dolor de brazos y pecho, y entonces sobrevino el infarto.

No me enteré de nada, como si durmiera, todo oscuro, y en un momento dos rostros cerca de mi cara que decían: “Ya despierta”, me enteré que estaba en la UCI (¿??)……. del Consorcio Sanitario de Terrassa (que es público).

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Estar de paciente en una UCI es toda una experiencia. De entrada, estás prácticamente inmovilizado por infinidad de catéteres metidos en ti, cables, tubos, electrodos, que son como cordones umbilicales que te unen a un monitor o a una bomba de fusión. El monitor te controla el ritmo del corazón, y varias cosas más que no sé, y la bomba te dispensa la medicación y programa la dosificación y tiempo. ¡Vaya, de ciencia ficción!

Una vez has tomado conciencia de quien eres y lo que ha pasado, a uno le viene la pregunta “Bueno, ¿y ahora qué?”… Pues nada… eso… hacer nada, es tiempo de inacción, y dejarse llevar por el magnífico equipo sanitario de esta planta. ¿Y mientras…? Bueno, algo puedes decidir, te queda el recurso de tu mente, de tu ser interno, pues quedan los miedos, las historias que uno inventa… y para ello tiene varios recursos y existen muchos libros y técnicas de relajación, autocontrol emocional, etc…

Inmóvil, el ventanal de la habitación a tus espaldas, frente a ti una cristalera, una puerta y un reloj de lo más lento que he visto.

Cuando ya estás relajado e indoloro, sólo puedes jugar con la imaginación. Ejemplos: Puedes contar de cuantas láminas horizontales se compone la persiana graduable que tienes delante, repasando varias veces por si te equivocas, e incluso puedes hacer un balance de todos los objetos que te rodean.

Cuando agotas este recurso, te puedes dedicar a los sonidos que te envuelven, pero para ello es mejor de noche. Si entornas los ojos, descubres las diferentes frecuencias y timbres de sonidos y con ello la imaginación puede crear un ambiente como cualquier compositor de música contemporánea electrónica.

Estos ruidos son originados por los diferentes artefactos que abundan en esta planta: la cama donde estoy es automática, te incorpora, sube y baja, y ello te lleva a imaginarte que eres uno de los protagonistas de la película “2001 Odisea en el espacio” que está tendido en una cama similar balanceándose artificialmente y manda al ordenador central, a Hal, que lo levante, lo incorpore… Y así hacía yo, con voz amable y sobretodo muy baja para que no me oyeran las enfermeras: “Hal, por favor, levántame un poco, un poco más, y ahora incorpórame”, claro que tenía que hacerlo apretando unos botones que tenía en la barandilla.

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Esta misma cama tiene un colchón hinchable dividido en compartimentos que temporalizados se hinchan con inyección de aire y sirven para que el cuerpo tendido horas y horas cambie ligeramente de posición y reciba un lento y sutil masaje, pero… cada vez que un compartimento se empieza a hinchar, suena un chasquido no muy fuerte que recuerda a los cohetes en la verbena de San Juan con sonoridades diversas y distantes como cuando gana el Barça un partido importante, pero estas sutiles explosiones se repiten durante todo el día, por lo cual se confirmaron mis sospechas de que no era la noche de Sant Juan (seguirá 😉

me encuentro mucho mejor)

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2 comentarios en “Noches de San Juan, noches en la UCI

  1. …donde se demuestra que la creatividad no conoce fronteras ni límites. Como mi admiración por ti, maestro. Nunca me había alegrado tanto leer un post en un blog. Cuídate mucho y un abrazo muy fuerte.

    PD: mucho más guapo tú que el de 2001, dónde va a parar…

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