Memorias de un aprendiz:9

Fuera de juego

Festa-escenografs-104Con el personal que había en todos los talleres de Barcelona se podía montar un partido de fútbol, y así fue, a pesar de los celos, competencias y algún que otro mal rollo, se convino un día para hacer un partido y luego una costillada a la brasa en Montjuich.

Aquello fue una buena movida, algo que se apartaba de lo cotidiano, yo ya conocía  a algunos de otros talleres, pero no a todos, y ahora podría verlos todos juntos en la fiesta; a mí el fútbol no me entusiasmaba, alguna vez jugué, pero se lo toman muy a pecho y acabas con empujones, patadas y si te he hecho daño te aguantas, esto es fútbol, pero había que colaborar en la fiesta.

Nos encontramos en el campo de Pueblo Seco, un inmenso espacio de tierra con unas rayas marcadas con una regadera con blanco de españa, un sol de justicia, ni un pequeño refugio de sombra; aquello empezó a no gustarme, no sabía como moverme, nos dieron una camiseta de manga larguísima a rayas verdes y blancas y unos calzones negros para mí también demasiado largos.

Nos colocaron a un lado los de rayas verdes y al otro de rojo (bueno, de encarnado, rojo no se podía mencionar) y el árbitro, que era Pou Vila, se había pintado un bigote negro, le dio al silbato, todos empezaron a correr de un lado a otro, yo no sabía que hacer, y por mimetismo empecé a correr como ellos a  ver que pasaba, al poco ya no podía más, adelante y atras, adelante y atras y aquel sol ardiente… entonces veo que la pelota viene hacia mí, oigo que gritan y ríen, por fin tocaré pelota, pero a un metro de ella uno de mi equipo se me cruza «no tardes tanto» y me la quita, me mosqueé bastante y decidí salir de jugar, a nadie le importó, me quedé de pie junto a la linea lateral, en eso que me llega la pelota, me adelanté y corrí con ella hacia la portería, iba solo, fuera de juego, alguien gritaba y reía, yo no comprendía lo que pasaba y seguí emocionado y solo a meter un gol, el portero estaba apoyado en uno de los palos, como pasando de mí, y finalmente entramos pelota y yo en la portería.

Algunos años después me enteré que era «fuera de juego», pues antes nadie me lo había explicado.

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