Memorias de un aprendiz:3

Faena fina

Después de ir a buscar con el botijo agua a la fuente, y dejarlo colgado
en un gancho en una estantería, dije.- ¿que hago más?- Pues no sabía por
donde empezar, perdidísimo en los amplios espacios del taller, debí
decirlo muy bajito, pues nadie me respondió, carraspandeando insistí de
nuevo un poco más fuerte.- ¿que hago más?- dije, alguien me dijo.- ven que
tienes faena fina- mi cara se iluminó con una sonrisa de satisfacción, por
fin me estrenaba con un trabajo, y dándome un cubo de hierro, una brocha
desgastada y un frasco de vidrio con un liquido desconocido por mi, me
dijeron que quedara tan limpio que se pudieran comer sopas en el, se
referían al retrete .

vater

Cuesta describir el color que tenía aquello, pues se utilizaba para
orinar, defecar, tirar el agua sucia de limpiar las paletas y los restos
de colores, lo que más destacaba sobre las paredes del reducido espacio,
era un puñado de papel periódico mas o menos cortados en raciones
rectangulares, sujetos a la pared por un gran clavo.
El líquido de la botella era salfuman, (ácido sulfúrico) que metido en el
cubo y rebajado un poco con agua, me serviría con la ayuda del pincel
desgastado, para limpiar las capar de costras mugrientas acumuladas desde
tiempos inmemoriales; el olor del salfuman daba sensación de quemarte los
orificios nasales, pero opte por hacer como cuando te sumerges en el agua,
aguantando la respiración.
Lo pasé muy mal, yo no comería sopas en ese recipiente pero quedó que se
intuía el blanco de la taza de porcelana.

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